Mi hija se llamará Lorenza Seiner de la Piedra. Ese primer apellido, que seguro algún esforzado trabajador de migraciones reescribió como mejor le pareció al llegar mi abuelo al Perú, empieza a contar la historia de Lorenza, unas partes más conocida por sus familiares y otras no tanto. De su lado de la Piedra, podemos retroceder infinito y acabar en hacendados norteños y Ministros de Economía de los libros de Basadre. Del lado García y Pellny podemos hablar de arquitectura, construcción, el Social Lince. Claro de ambos lados, tanto de su abuelo Memo como de su bisabuelo Miguel, la sangre de la U correrá por sus venas. Pero esas historias las dejo para otro día.
Hoy quiero hablar de su lado más migrante. Más comerciante. De su lado Seiner. Lorenza será descendiente de judíos que vienen de lo que hoy es Moldavia. Mi zeide -como decimos “abuelo” en el yiddish original de los judíos de Europa oriental- Elías Seiner, llegó al Perú luego de pasar por Colombia y Chile. Se estableció en Arequipa donde conoció a su futuro cuñado, Simón Chertman y, según cuenta la leyenda, conoció por carta a Pola quien llegó a Arequipa, directo de Moldavia, para casarse con él.
Mi papá cuenta de mucha gente y visitas en su casa en el barrio de Vallecito (casa que le mostré a Andrea con orgullo en nuestro primer viaje a Arequipa) cuando era niño. No estoy seguro que haya atado el rol histórico de esa casa, de sus papás y de nuestra familia en esas historias. O quizás, no ha visto aun el potencial de leyenda que tiene la historia. Resulta que su tío Simón (Siomi, en corto), que era un influyente miembro de la comunidad judía en Arequipa, participó de muchos esfuerzos para recibir judíos migrantes durante la segunda guerra mundial junto con otros judíos arequipeños connotados. No me sorprendería nada que esos visitantes que mencionaba mi papá hayan sido otros judíos llegados al Perú y apoyados por el tio Simón en casa de mi zeide Elías y Pola Kertman, mi bobe (abuela, también en yiddish).
Muchos años después ya viviendo en Lima, mi papá se casó con una mujer maravillosa. La mejor del mundo. Tenía (y tiene) el pelo rubio, una sonrisa hermosa, un alma comprensiva y una paciencia inacabable. Pero claro, no una mujer judía. Eso les trajo a ambos ciertos inconvenientes en su noviazgo y posterior matrimonio. Vamos a hacerlo corto, luego de algunos meses mi zeide y bobe terminaron adorando a mi mamá y cargándome en sus brazos. Eso nos dejó a tres hijos de este judío y esta no judía preguntándonos algo que seguro los tres hemos rumiado por años. ¿Somos o no somos judíos?
Para nuestros amigos del cole, lo éramos. Al menos yo. No era católico ni iba a clases de religión. No tuve primera comunión. Mi mamá tampoco es católica y mi papá no es tan practicante de su judaísmo, por no decir nada practicante. No hablamos hebreo, no sabemos los rezos, mi mamá no es judía (no somos de “vientre judío”) y, sobre todo, yo soy ateo. Infinitas veces rabinos han pasado cerca de mí en la sinagoga entregándome el Sidur (libro de rezos) apuntando a la parte escrita en fonética para “incluirme”. Obviamente, eso solo reforzaba lo excluido que en realidad me sentía. Éramos judíos para los no judíos y no judíos para los judíos.
Entonces, ¿qué somos? Cuando alguien me dice tacaño demasiadas veces o que soy duro para negociar o que tengo éxito en los negocios, ya me empiezo a preguntar si me lo dice así porque sí o por mi apellido. Cuando alguien habla mal de los judíos me ofendo. Y, al igual que mi papá, amo las cenas de Rosh Hashaná (año nuevo judío), el chala (pan trenzado), los vareniques (quiero decir algo así como pasta rellena) y todas las expresiones culturales donde se resalta la cultura del pueblo judío. Pero la religión como tal, ninguna, no solo esta, no me llena. Ahí comencé a entender que soy culturalmente judío. Vengo del pueblo, me siento parte del pueblo, pero no de la religión. Pero aun así, siempre sentí que mi posición no estaba suficientemente validada por terceros.
Hasta que encontré una respuesta en la historia. Investigué sobre el holocausto y verifiqué cómo el régimen nazi elegía quién era judío y quién no para incluirlos en sus inhumanos crímenes de lesa humanidad. Me convencí de que si yo hubiera sido suficientemente judío para ser objeto a ello en esos tiempos, entonces nadie, por más ortodoxia que se practique y recelo comunitario que se guarde, me podría quitar mi condición de judío. Sin importar el credo, la práctica religiosa o el vientre de mi madre.
Y así llego a Lorenza. Ella no seguirá todo el credo, ni toda la religión (trataremos de llevar un hogar ateo – ojalá), pero será parte del pueblo judío porque su sangre y su historia así lo dicen. Será judía porque su tatarabuela Deborah murió en el holocausto en 1941, porque su bisabuela Pola ayudó a salvar a judíos migrantes, porque su zeide David a pesar de que no sabe ni hebreo ni yiddish ni ayuna en Kippur, ama su cultura y quiere que le digan zeide. Lorenza será judía porque su papá creció con una bobe y un zeide que esperaban su visita para celebrar Shabbat los viernes. Porque tiene dos tías que aprendieron lisuras en yiddish con una bobe igual de pícara que ellas. Porque su mamá Andrea adora a su familia política judía y tiene plena conciencia de que nuestro matrimonio muy probablemente le hubiera costado la vida. Pero sobre todo, será judía porque si hubiera estado en Europa en los años incorrectos habría sido perseguida también.
Lorenza entonces será atea e hincha de la U (también ojalá) y peruanófila. Seguro feminista, izquierdista. Quizás todo lo contrario y todo lo adicional que ella quiera. Con seguridad no será solo una cosa. Y así y todo, elija lo que elija, también será judía. Igual que su padre, igual que su zeide David e igual que mi zeide Elías y mi bobe Pola y el tío bisabuelo bien conectado Siomi Chertman. Lorenza Seiner de la Piedra, será también judía. Mejor dicho Lorenza Pola Seiner de la Piedra será también judía. Porque los judíos recordamos a nuestros muertos, diciendo sus nombres cuando llamamos a nuestros hijos e hijas.


Se me emociona el corazón al leerte! 🙂
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A mi me emociona que leas! Gracias!!! ❤️❤️❤️
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que entretenido! Buenisimo Michel ! ✨🤩
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Gracias Daph!
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