El baile del que sobra (resistiré)

Mucha gente me comentó, luego de leer el primer post, que había una serie de tecnologías que podían suplir mi falta de glándulas mamarias. Gracias por sus buenos deseos. Estoy seguro que todo vino de un lugar muy lindo de sus corazones. Pero no entendieron nada.

Desde el segundo que esa vida empieza a proyectarse en el útero de Andrea la dinámica familiar cambia. La mía, al menos, cambió. Poco a poco empezamos a hacer espacio para Lorenza. Primero un lugar para las pocas cosas que le compramos. Luego, la proyección de un cuarto. Pero antes de todo eso, la relación con su mamá se viene formando. La naturaleza, arbitrariamente, ha decidido que el rol de ella en este momento tiene dimensiones que el mío nunca tendrá. Entonces, a mí me toca mirar mientras ella me dice que siente como maripositas en el estómago y que es Lorenza moviéndose. Me toca mirar cuando dice que siente como golpecitos. Yo en las mañanas pongo mis dos manos sobre su barriga y le digo, “ya hijita, unas pataditas para papá” y espero en vano, como Bob Marley. Papá no va a sentir pataditas por ahora.

Tampoco me toca vomitar todo el día el primer trimestre. Hoy casi siento que es una venganza escondida. A pues, tú eres la que siente todo en su útero, bueno pues, provecho con los vómitos y las nauseas. Como que hubiera un ajusticiamiento cósmico en ese malestar físico que también me toca solo mirar. Algo eso algo, me dice el diablito resentido sentado en mi hombro izquierdo.

Me proyecto también a cuando llegue el momento de la lactancia. Ya veo otra fiesta para dos a la que no estoy invitado. Ninguna tecnología ni teta plástica reemplazará eso. Los hombres nos despedimos de la relación especial que implica sentir a nuestros hijos dentro nuestro y darles de comer literalmente de nosotros. Siempre supimos cuando nacimos hombres que sería así, pero es un pequeño duelo ahora. Al mismo tiempo, es el acto fundacional de una nueva relación. Entonces, se hace evidente que Lorenza va a tener una relación con mamá y otra conmigo. También tendremos una relación los tres. A mí me toca ver la relación de ellas dos formarse primero, como espectador. Y aprender a que en algunas cosas no estaré incluido. Duele un poquito.

Una parte de mi se siente súper amenazado por esta diferencia natural porque me hace darme cuenta que hay cosas que realmente no puedo hacer yo en el embarazo ni en la vida de Lorenza. No quiero sonar como un idiota pero yo DE VERDAD me imagino haciendo todo con Lorenza. Entiendo que hay infinitas cosas que va a preferir hacer con su mamá, abuela, tías, tíos, amigas y, algún día, novios. Lo sé. La vez pasada me preguntaba qué haría cuando me cuente que le vino la regla, suponiendo ilusamente que la primera conversación o llamada sería para mí cuando eso pase. Nunca se me ocurrió que las chances de que esa llamada sea para mí primero son como del 0.1%. Pero así de seguro de mi mismo me siento sobre cuánto y cómo quiero participar de su vida. No me imagino dejando pasar una.

Por eso me siento como un rebelde tratando de Lean In hacia mi paternidad. No quiero ser excluido de nada ex ante por mi condición de hombre. Al revés, quiero que me prueben que lo que me toca perderme por ser hombre es lo estrictamente relacionado a que no estoy equipado físicamente con las herramientas necesarias. De verdad siento miedo de que el hecho que no sea mujer y el correlato lógico de las cosas que no podré hacer, me pongan en un camino en que poco a poco voy perdiendo mi espacio en mucho mayor medida de lo necesario solo por ser hombre. No quiero que suceda eso.

Así que he decidido seguir a Sheryl Sandberg. Me voy a sit at the table y ponerme disponible en todos los lugares donde haya motivos para que esté, sin esperar a que me inviten. Me vale culo si la clase se llama natación para mamá y bebé: Lorenza estará presente con papá. Voy not leave before I leave y no dejar que el descanso pre y post natal de Andrea cambie mi involucramiento con el embarazo y Lorenza. No voy a permitirme ser excluido porque no soy “detallista” o porque soy volado. Voy romper mis barreras internas y no sentirme menos hombre por hacer miles de cosas tradicionalmente asociadas a las mamás.

Ya llegará mi mamá, mi suegra, Andrea, mis hermanas, mis amigas a Momsplainearme sobre todo. Si puse bien el pañal, si hice bien el baño, si le agarré bien la cabeza, si engrío suficiente a Andrea. Acá me quedaré bien plantado. El sitio en la mesa es mío. Me lo gané por ser yo. Ya me siento suficientemente desinvitado a suficientes partes de la fiesta hoy, por simplezas biológicas, como para dejar que me saquen de la mesa principal de cualquier otro evento. Así que acá estaremos, Leaning In hacia la paternidad. Con todo.

Deja un comentario